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Grammarly: opiniones, precio y qué tal funciona en español (2026)

Logo de Grammarly sobre fondo verde y turquesa

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Grammarly es esa extensión que casi todo el mundo instala en cuanto tiene que escribir algo en inglés. Lo que yo quería saber era otra cosa: si escribes sobre todo en español, ¿te sirve de verdad o es un corrector pensado para el inglés al que le han pegado nuestro idioma por encima? Lo he tenido instalado varias semanas en el navegador y en el escritorio, usándolo para correos, documentos y textos de esta misma web. Primero con el plan gratuito, después con la prueba de Pro.

En resumen

Nota: 4,1/5 · Precio: gratis, o Pro desde 12 €/mes pagando el año

Para quien escribe en inglés con frecuencia, aunque no sea su idioma, o quiere una red de seguridad para la ortografía en cualquier web.

No es para ti si escribes casi solo en español y esperas que Pro te mejore el estilo tanto como en inglés.

Veredicto

Si escribes en inglés, aunque sea de vez en cuando, instálalo. El plan gratuito corrige ortografía, gramática y puntuación en casi cualquier sitio donde escribas, y lo hace sin pedirte tarjeta ni tiempo de configuración. Para eso no conozco nada que funcione mejor ni que moleste menos.

En español la historia cambia un poco. La corrección básica, la de los subrayados rojos, funciona bien y pilla las tildes olvidadas, las concordancias raras y los típicos errores de teclear rápido. Lo que no llega al mismo nivel son las sugerencias avanzadas de claridad, fluidez y tono. Existen en español, pero en el plan gratuito solo puedes aceptar tres al día, y aun en Pro se nota que el modelo tiene mucho más recorrido en inglés. Tampoco distingue entre variantes regionales: te corrige igual si escribes para España que para México, cosa que la propia Grammarly reconoce en su web.

Si escribes en inglés, instálalo hoy. Si escribes en español, el plan gratuito ya cubre casi todo lo que necesitas.

Pro merece la pena en dos casos concretos. El primero, si escribes mucho en inglés por trabajo: las reescrituras de frase completa, el ajuste de tono y el detector de plagio te ahorran tiempo real cada semana. El segundo, si necesitas su detector de texto generado con IA para revisar trabajos o contenido de terceros. Fuera de eso, para alguien que escribe sobre todo en español, el plan gratuito cubre lo importante y los 30 € al mes del pago mensual se hacen difíciles de justificar.

Mi consejo práctico es sencillo. Empieza con la versión gratuita durante un par de semanas. Si notas que acabas pidiéndole reescrituras a diario y chocas con el límite de 100 peticiones de IA, entonces plantéate Pro, y hazlo con el pago anual, porque la diferencia de precio con el mensual es enorme.

Facilidad de uso9,5
Corrección ortográfica y gramatical9,0
Funciones de IA7,5
Relación calidad-precio7,5
Soporte en español7,0

Cómo lo he probado

Instalé la extensión de Chrome y la aplicación de escritorio para Windows, que es donde paso la mayor parte del día escribiendo. Durante las primeras dos semanas lo usé solo con la cuenta gratuita, sin tocar ajustes, para ver qué hace nada más instalarlo y hasta dónde llega sin pagar.

Mi uso fue bastante variado a propósito. Correos en Gmail, en español casi todos y alguno en inglés con proveedores. Borradores largos en Google Docs, entre ellos partes de reseñas de esta web. Mensajes cortos en WhatsApp Web y formularios de contacto, que es donde uno escribe con más prisas y comete más fallos. Quería ver si el corrector acertaba igual en un texto cuidado que en uno escrito a toda velocidad.

Después activé la prueba de Pro y repetí el mismo tipo de textos. Me centré en lo que el plan de pago promete de más: reescribir frases enteras de un clic, cambiar el tono de un párrafo, el detector de plagio y el detector de texto generado con IA. Para este último pasé por la herramienta textos escritos por mí a mano y otros generados con un chatbot, a ver si los distinguía.

También gasté a conciencia las peticiones de IA generativa, pidiéndole respuestas a correos, resúmenes de textos largos y versiones más formales o más directas de un mismo párrafo. Así pude comprobar cuánto duran de verdad las 100 peticiones mensuales del plan gratuito cuando las usas a diario, que era una de mis dudas.

Por último, comparé sus correcciones en español con las que hace el corrector integrado de Google Docs y con LanguageTool sobre los mismos textos, para tener una referencia de si Grammarly aporta algo o simplemente repite lo que ya te dicen otras herramientas.

Todos los precios de esta reseña están sacados de la página oficial de planes de Grammarly, no copiados de otras comparativas.

Qué es Grammarly

Grammarly es un asistente de escritura que revisa lo que escribes en tiempo real, allí donde estés escribiendo. No es un editor al que tengas que copiar el texto: vive en una extensión de navegador, en una aplicación de escritorio para Windows y Mac, en un teclado para móvil y en complementos para Word y Google Docs. Escribes como siempre y va subrayando lo que cree que se puede mejorar.

Durante años fue básicamente un corrector gramatical muy bueno para inglés. Hoy es bastante más que eso. Tiene IA generativa integrada para redactar, resumir o reescribir a partir de una instrucción, un detector de plagio, un detector de texto generado con IA, un traductor y una serie de agentes pensados para tareas concretas, como encontrar citas, anticipar cómo reaccionará un lector o puntuar un trabajo académico.

La empresa también ha cambiado. La compañía que hay detrás de Grammarly compró el cliente de correo Superhuman y el editor de documentos Coda, y desde entonces opera bajo la marca Superhuman. El producto sigue llamándose Grammarly, pero verás que el plan Enterprise ahora se ofrece a través de Superhuman Go, y que el pie de su web ya pone Superhuman como propietario. Para un usuario normal esto no cambia nada del día a día.

Otro cambio que confunde a mucha gente: ya no existen los planes Premium y Business por separado. Todo se ha fusionado en un único plan de pago llamado Pro, que sirve tanto para una persona sola como para equipos de hasta 149 miembros. Si buscas «Grammarly Premium» y encuentras precios antiguos, ten en cuenta que se refieren a algo que ya no se vende con ese nombre.

Lo que sigue igual es la filosofía: Grammarly no pretende escribir por ti textos largos de marketing como hace Jasper. Su terreno es mejorar lo que tú ya has escrito.

Un detalle que conviene saber: los planes Premium y Business ya no existen. Si encuentras precios con esos nombres en otras webs, están desactualizados. Hoy solo hay Free, Pro y Enterprise.

Corrección ortográfica y gramatical9,0

Qué tal funciona en español

Esta es la parte que más me importaba y la que casi ninguna reseña en inglés cuenta bien. Grammarly ofrece corrección en más de 20 idiomas, y el español está entre los que mejor soporte tienen, junto al francés, alemán, portugués e italiano. Pero ese soporte tiene capas, y conviene entenderlas antes de pagar.

La primera capa son los subrayados rojos: ortografía y gramática básica. Están disponibles gratis en español y funcionan bien. En mis textos detectó tildes que faltaban, errores de concordancia entre sujeto y verbo, palabras repetidas y algún «haber» por «a ver» escrito con prisas. No es infalible, se le escapa algún error de puntuación que Google Docs sí marca, pero en general acierta mucho más de lo que falla.

La segunda capa son los subrayados azules: claridad, fluidez y tono. En español existen, pero en el plan gratuito solo puedes aceptar tres sugerencias de este tipo al día, después te pide pasarte a Pro. Con Pro desaparece ese límite, y aquí la calidad es correcta sin más. Propone frases más cortas o alternativas menos repetitivas, aunque a veces sus propuestas suenan algo rígidas, como traducidas.

La tercera capa son las reescrituras de párrafo completo, que en español solo están en el plan de pago. Me parecieron útiles para pasar un correo de tono coloquial a uno formal, menos para mejorar un texto que ya estaba bien escrito.

Hay un detalle que conviene saber si escribes para Latinoamérica o para España. Aunque la lista de idiomas separa el español de España, México y Argentina, la propia Grammarly explica que por ahora no adapta sus sugerencias a variantes regionales. Todo se corrige con un modelo de español general.

Y un aviso sobre el detector de plagio y las funciones más avanzadas: su punto fuerte sigue siendo el inglés.

Soporte en español7,0

Para quién es y para quién no

Encaja muy bien si trabajas escribiendo en inglés aunque no sea tu idioma nativo. Correos a clientes o proveedores extranjeros, documentación técnica, mensajes en Slack con compañeros de otros países. Ahí Grammarly brilla: no solo corrige errores, también te avisa cuando algo suena poco natural para un nativo, que es justo lo que más cuesta detectar por tu cuenta.

También tiene mucho sentido para estudiantes y gente que prepara trabajos académicos en inglés. Las citas coherentes, el detector de plagio y el agente que busca fuentes están pensados para eso. Y para equipos pequeños que quieren una guía de estilo compartida y un tono de marca común sin montar nada complicado, Pro incluye una guía de estilo y un tono de marca configurables.

Para quien escribe casi siempre en español, la recomendación es más matizada. El plan gratuito vale la pena como red de seguridad para ortografía y gramática, sobre todo si escribes rápido en muchos sitios distintos a lo largo del día. Pagar Pro solo por el español es otra historia. Por el precio del mensual hay opciones que cuidan más nuestro idioma, y el límite diario de sugerencias avanzadas desaparece, pero la calidad de esas sugerencias no da el salto que esperarías.

No es para ti si lo que buscas es que la IA te escriba artículos largos, fichas de producto o campañas de marketing desde cero. Grammarly puede generar texto a partir de instrucciones, pero no está diseñado para eso y se queda corto frente a herramientas como Jasper o Copy.ai. Tampoco es la herramienta adecuada para escribir ficción: para novela o relato hay asistentes pensados específicamente para narrativa.

Y si te preocupa la privacidad, ten en cuenta que todo lo que escribes pasa por sus servidores para poder corregirlo. Tienen certificaciones de seguridad serias, pero conviene desactivarlo en documentos especialmente sensibles.

Facilidad de uso9,5

Qué trae por dentro

Corrección en tiempo real: ortografía, gramática y puntuación mientras escribes, con subrayados rojos para errores y azules para mejoras de claridad y tono. Disponible en el navegador, escritorio, móvil, Word y Google Docs.

Detector de tono: te dice cómo suena tu texto (formal, cercano, seco, entusiasta) antes de enviarlo. Viene en el plan gratuito. Ajustar ese tono con un clic ya es de pago.

Reescrituras de frase completa: en Pro puedes reescribir una frase o un párrafo entero para hacerlo más claro, más breve o más formal. En español funciona a nivel de párrafo.

IA generativa: redactar respuestas, resumir, reformular o crear un borrador a partir de una instrucción. El plan gratuito incluye 100 peticiones al mes, Pro sube a 2.000 por persona y Enterprise no tiene límite.

Detector de plagio y de texto generado con IA: compara tu texto con páginas web y trabajos académicos, y estima si un fragmento parece escrito por una IA. Solo en Pro. El detector de IA me acertó con los textos claramente generados, pero con textos mixtos da resultados poco concluyentes, así que no lo tomaría como prueba de nada.

Agentes: buscador de citas, calificador de trabajos académicos, simulador de reacciones del lector y un generador de currículum. Útiles sobre todo en entorno académico.

Traducción en línea: traduce lo que escribes a 19 idiomas sin salir de la aplicación en la que estás. Es función de pago.

Funciones de equipo: en Pro, una guía de estilo, un tono de marca, fragmentos reutilizables, dos grupos de usuarios y un panel de estadísticas del equipo. Enterprise añade inicio de sesión único, cifrado con claves propias, prevención de fugas de datos y roles personalizados.

Seguridad: dispone de certificación SOC 2 tipo 2, y en Enterprise puedes gestionar tus propias claves de cifrado.

Funciones de IA7,5

Precios y plan gratuito

Grammarly tiene plan gratuito permanente, sin límite de tiempo, y un plan Pro con 7 días de prueba gratis, con aviso por email antes de que empiecen a cobrarte. Desde España la web ya muestra los precios en euros. Los 12 € al mes que anuncian en grande son lo que sale Pro pagando un año por adelantado, 144 € de una vez. Si prefieres no atarte un año, hay pago trimestral a 20 € al mes (60 € cada tres meses) y pago mensual a 30 €. Precios verificados en la web oficial:

Free
Uso personal
0 €al mes
Enterprise
Precio a medida
A consultar

Hagamos cuentas rápidas. Con el pago anual, un año de Pro te sale por 144 €. Pagando mes a mes, el mismo año cuesta 360 €, dos veces y media más. Es la misma herramienta con las mismas funciones, así que si lo vas a usar todo el año, pagar mes a mes es tirar dinero. El mensual solo tiene sentido si lo necesitas para algo puntual, como terminar un trabajo o un proyecto concreto, y piensas cancelar después.

Con el plan gratuito no hace falta hacer cuentas. Es de los pocos planes gratis que no se sienten como una demo recortada: corrige de verdad, en todas las aplicaciones y sin caducidad. Su límite real son las 100 peticiones de IA al mes, que se gastan antes de lo que parece si pides reescrituras a menudo, y las tres sugerencias avanzadas diarias en idiomas distintos del inglés.

Un consejo si decides pagar: Grammarly suele hacer descuentos fuertes en el plan anual durante el Black Friday, así que si no tienes prisa, compensa esperar a finales de noviembre.

Relación calidad-precio7,5

Cómo se usa

  1. Crea una cuenta gratuita en la web de Grammarly, con tu correo o con Google.
  2. Instala la extensión de tu navegador. Si escribes mucho en programas de escritorio, instala también la aplicación para Windows o Mac, que funciona en casi cualquier programa.
  3. Escribe como siempre. Grammarly detecta solo el idioma y subraya lo que puede mejorar, sin que tengas que configurar nada.
  4. Pasa el cursor sobre cada subrayado para ver la sugerencia y aceptarla o descartarla con un clic.
  5. Para usar la IA generativa, abre el icono de Grammarly dentro del campo de texto y escribe lo que quieres: responder un correo, resumir o cambiar el tono.
  6. Si pruebas Pro, apunta la fecha en la que termina la prueba o revisa el aviso que te mandan dos días antes.

En la práctica, lo más importante es el paso tres: no hay nada que aprender. Esa es probablemente su mayor virtud. La mayoría de herramientas de IA te obligan a cambiar de sitio para usarlas, copiar el texto, pegarlo en otra ventana y volver. Grammarly se mete en lo que ya usas.

Mi recomendación de uso es desactivarlo en las webs donde no te aporta, porque la extensión se puede pausar por sitio. Yo lo tenía apagado en el panel de WordPress cuando trabajaba con código y shortcodes, porque marcaba como errores cosas que no lo eran.

También conviene revisar el ajuste de objetivos que te propone al principio (público, formalidad, intención). Tarda un minuto y hace que las sugerencias de tono se acerquen más a lo que buscas en cada texto. Si escribes para distintos públicos, puedes cambiarlo antes de cada documento.

Y un último truco para el móvil: el teclado de Grammarly corrige mientras escribes en cualquier aplicación, aunque en iOS el soporte de idiomas es algo menor que en Android.

Alternativas

LanguageTool
La alternativa más sensata si escribes sobre todo en español. Nació en Europa, cuida mejor los idiomas distintos del inglés y su plan gratuito también es muy usable. Las sugerencias de estilo en español me parecieron más naturales que las de Grammarly.

QuillBot
Mejor opción si lo que más haces es parafrasear o resumir textos. Tiene corrector gramatical, pero su fuerte son los modos de reescritura, y en español se defiende bien. Menos útil como corrector permanente en todas tus aplicaciones.

Jasper AI
Juega en otra liga: no corrige tus textos, genera contenido de marketing con voz de marca. Si necesitas producir campañas en equipo, mira nuestra reseña de Jasper AI.

La comparación que más gente me pregunta es con el propio ChatGPT u otros chatbots, y la respuesta es que resuelven cosas distintas. Con un chatbot puedes pegar un texto y pedir que te lo corrija, y lo hará razonablemente bien, pero tienes que ir a buscarlo cada vez. Grammarly corrige donde escribes, sin cambiar de ventana. Para textos largos y puntuales, un chatbot puede bastar. Para los cien mensajes cortos que escribes al día, el corrector integrado gana por comodidad.

Si escribes ficción y buscas ayuda con la narrativa en lugar de con la gramática, te interesa más nuestra reseña de Sudowrite, que está pensado justo para eso.

Y si tu ordenador ya tiene un paquete de oficina con asistente de IA incluido, merece la pena probar primero lo que ya pagas. Para correos y documentos sencillos puede que no necesites nada más.

Preguntas frecuentes

Sí. Tiene un plan gratuito permanente que corrige ortografía, gramática y puntuación, detecta el tono de tus textos e incluye 100 peticiones de IA generativa al mes. Las reescrituras de frase completa, el ajuste de tono y los detectores de plagio y de IA son del plan Pro.
Sí. La corrección básica de ortografía y gramática funciona gratis en español. Las sugerencias avanzadas de claridad, fluidez y tono también existen en español, pero el plan gratuito limita a tres las que puedes aceptar al día. No distingue entre el español de España y el de Latinoamérica.
12 € al mes con facturación anual, es decir, 144 € en un solo pago. Por trimestres sale a 20 € al mes (60 € cada tres meses) y mes a mes, a 30 €. Antes de pagar puedes probarlo 7 días gratis.
Ya no se venden por separado. Grammarly los fusionó en un único plan llamado Pro, que incluye las funciones de escritura avanzada del antiguo Premium y las funciones de equipo del antiguo Business, para hasta 149 personas.
Sí, el plan Pro incluye un detector de texto generado con IA. Funciona bien con textos claramente generados por un chatbot, pero con textos mixtos o editados a mano los resultados son orientativos, no una prueba definitiva.
Grammarly cuenta con certificación de seguridad SOC 2 tipo 2 y los planes de empresa añaden cifrado con claves propias y prevención de fugas de datos. Aun así, tu texto se procesa en sus servidores, así que en documentos muy sensibles puedes pausar la extensión.

Veredicto final

Grammarly sigue siendo el mejor corrector integrado que puedes instalar, y su plan gratuito es de los más generosos de todas las herramientas de IA que he probado para esta web. Si escribes en inglés con cierta frecuencia, no hay mucho que pensar: instálalo hoy.

Con el español la valoración baja un escalón. La corrección básica es buena y gratuita, y solo por eso ya compensa tenerlo instalado. Pero las funciones que justifican pagar Pro están más pulidas en inglés, y en nuestro idioma hay alternativas como LanguageTool que lo tratan con más cariño.

Si al final decides pagar, elige el plan anual o espera a una oferta. Pagar 30 € al mes por un corrector que vas a usar todo el año no tiene mucho sentido cuando el mismo plan sale a 12 € al mes pagando por adelantado.

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